Duele en los más pobres, en los más dignos

 

 

Antes y después de Irma, los cubanos están entrenados para sobrevivir. Igual, aún sabiendo que tienen la fortaleza de su propia naturaleza e historia en las entrañas y en la piel, se anuda la garganta y brota mi sollozo de dolor de ver lo que les cuesta tanto, lo poco que tienen, bajo el agua.

Mi Dannis querida me dice que en las provincias orientales el campo ha sufrido mucho, habrá menos frutas y hortalizas. Con lo que cuesta producirlas, apenas murmuro. “No te preocupes, Gabriela amiga mía, cada vez que suceden estas cosas, los cubanos crecemos…”

Irma o Harvey, más allá del cambio climático

Quien ha vivido un ciclón o un huracán sabe que la única forma de salvar la vida es protegerse entre cuatro paredes y un techo construídos a prueba de ellos o meterse en una cueva alta en la montaña o evacuar el mundo entero situado a su paso. No hay otra. Lo demás son recetas de escritorio.

Es un hecho de la naturaleza, lo suficientemente serio como para encima tener que estar leyendo de que los humedales y los bosques, en este momento fuera de contexto…


El terremoto, el huracán, el maremoto, la avalancha, suceden imposibles de aminorar y anteceden a la aparición de la especie humana en este pobre planeta cundido de dañinos. El ser humano apenas ha logrado observarlos para eludirlos antes que lo arrastren como a molécula en el universo.

Que Irma les sea leve, Florida, Antillas y Cuba del alma mía.
Siempre en mi corazón, Holguín, La Habana, Santa Clara, Santiago.

 

Video:  Esta es la playa Maho en St. Maarten, que le dicen la playa de los aviones porque la pista de aterrizaje está prácticamente junto al mar azul


Video:  Así pasó Irma hoy. La pista y la playa están destruídas