Santos gana el Nobel de la Paz sin otra arma que una lapicera

Hay premios, nombramientos, denominaciones y medallas devaluados, que saben a retribuciones de favores, a tributos a la vanidad, a gestiones tras bambalinas para aferrarse de alguna manera a la inmortalidad y obligar al aplauso ocasional.
Hay premios que nos hacen sentir bien, reconciliados por un momento con la humanidad. Que dan esperanza a los nuevos, como debe ser. Que orientan el sentido de ser y ejercer. Que ayudan a construir sin marginar al diferente ni denostar, que ayudan a construir con los demas.
Gracias, Juan Manuel Santos, por ese universal y bien ganado Premio Nobel de la Paz. Gracias por aceptar el no del domingo pasado. Gracias por seguir adelante, con esa altura gigante para comprender que con todos es posible y actuar en consecuencia:  la Paz no se pierde en un plebiscito, sino en el siglo de guerra del que Ud. ha decidido sacar a la gran Colombia para nunca mas retornar.
Usted es un orgullo latinoamericano del que la historia merece hablar.
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