En memoria de la casa solariega

¿Cuándo pasará la moda de los pisos resbalosos y blancos (onda porcelanato que lo ponen a veces hasta en los pasillos, el baño y las veredas), las habitaciones mínimas (además de minimalistas) y las casas con escaleras?

Avísenme cuando alguno o alguna comience a construir con materiales más amigables, agregándole un par de metros cuadrados a las piezas y si no van a poner un buen balcón a un departamento, piensen en una galería con gracia.

No me respondan que el costo del metro cuadrado se encarece, por favor. Piensen en caseríos y edificios más creativos o vintage (si quieren llamarlos así), para una muchedumbre harta de lo mismo fabricado en serie.

No me digan que para meter el estacionamiento en el frente, tienen que tirar abajo el árbol de la vereda o que su proyecto no contempla plantarlos; que sus ventanitas de pliqui obligan al aire acondicionado; que sus puertas aún en el siglo XXI no consideran el paso de sillas de ruedas y que tampoco en el nuevo milenio se les ha ocurrido que CUALQUIERA, niño, joven, adulto o anciano, puede necesitarla al igual que barras en los baños. Elemental, mis queridos Watson.

Otra cosa. Si se les pasa el momento de la creatividad, esperen al próximo pero dejen de repetir los nombres de sus edificios: Tamarindo I al VII, Pancracia Yolanda o no sé qué homenaje narcisista al constructor o su familia, pero una falta de originalidad para quien va a vivir ahí y tiene derecho a dar una dirección bonita, amable, elegante.

Piensen, luego existan.

A esta ciudad la taladran con el mal gusto todos los días.

En lugar de viajar a Toscana, Galicia o tanto pueblo bello del mundo, PIENSEN que a este pueblo le faltaron siempre muchas cosas, pero tenía casas BELLAS y no eran sólo para ricos.

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