Puertas abiertas en la antesala del Cielo

La pensión «Doña Delfina» lleva el nombre en homenaje a la abuela de doña Magdalena Ragone, que prepara y sirve almuerzo familiar todos los días hecho en cocina de leña.
En Santiago de Chiquitos se vive con la puerta abierta de par en par, o con media puerta si es de dos hojas o un cuarto de puerta si es de cuatro. En los dos últimos casos la única razón para cerrarla es para evitar el ingreso de los perros, los caballos o los burros que pasean por ahí. Ningún animal es desconocido porque todos tienen dueños, excepto los tucanes, los cacarés, los loritos y todas las demás aves que surcan los cielos del valle de Tucabaca.
Las puertas se cierran sólo si hay ventolera por el polvo que levanta de las calles, porque todos salieron o porque se hace de noche.
Así era la vida en Santa Cruz de la Sierra hasta que llegó la modernidad en los años 60. Así continúa la vida en «la antesala del Cielo», con pocos cambios desde ese tiempo. Fue fundada en 1754.
Doña Magdalena avisa su menú del día siguiente, sopa y segundo, para que una confirme antes que estará en su mesa.
Ahí estuve ayer cumpliendo un mes de pensionada con premio de café santiagueño como broche de oro.

Magdalena Ragone y la cocina familiar a fuego de leña
Ensalada con verduras frescas y orgánicas de la huerta de doña Hilda.
Sopa casera. Ni Mafalda se resiste.

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