Idearia: 12 años produciendo a gusto

El 16 de abril de 2005 abrimos la puerta de nuestro emprendimiento personal. El escritorio, el mate y el termo, la iMac y treinta años de experiencia en textos literarios y periodísticos; discursos, manejo de crisis, programas de gobierno, campañas políticas y educativas, propuestas de legislación y gestión; creación, diseño, armado y edición digital, guiones y relatos, poesía y prosa; papel, terreno, éter y redes sociales; resiliencia y lucha; una docena y media de libros publicados, varios suplementos, revistas y publicaciones nacidos, echados a volar y extinguidos algunos, luego de cumplir su ciclo, como todo lo que nace y vive.

 

En la FIL de Santa Cruz de la Sierra

 

Empezamos en el mezzanine del Edificio Plaza Libertad, de esta Santa Cruz de la Sierra que no madura, cerquita y lejos de todos lados. De allí, pasamos a habitar la antigua casona familiar que nos cedió un buen tiempo la familia Castedo, soñando con caminar el Centro Histórico, ser parte de su recuperación.

Volvimos al barrio fundacional, a nuestra casita del mango y abrimos “La botica de Idearia” en la esquina mágica, que duró mientras lo permitieron las bardas bajas, las ramas del naranjo amargo que invita fruta a los paseantes y dio malas ideas a los ladrones.

 

“La botica de Idearia” (2012)

 

Fuimos pequeña librería y seguimos siendo editorial. Fuimos botica de cuadros, bijouterie, inciensos, velas, hierbas aromáticas, útiles escolares, de arte y escritorio, libros, revistas, postales, afiches y seguimos siendo laboratorio y botica de los experimentos y experiencias más llenos de ternura, pasión y fe en el otro, quien está al otro lado de una misma.

Comenzamos con nuestra alma, nuestras neuronas y nuestro cuerpo humano, el principal patrimonio que conservamos hasta ahora, llenos de ánimos y de grillos. Hoy somos una cooperativa de poquitos, con mucho afecto, compromiso y un bagaje increíble de imágenes realizadas y experiencias sumadas en pedagogía, urbanismo, antropología, arte, periodismo, literatura, tecnología, ecología, decrecimiento, educación.

Doce años después, tenemos doce años más de experiencias en lo mismo, siempre, cada día, diferente. Treinta años de pensar, imaginar, crear, proponer, ser y hacer, trabajando en lo que nos gusta, con los sabores y sinsabores propios, naturales, parte de la vida.

 

Diario El Deber, 2013

 

Seguimos en la casita del mango, luego de un ensayo de traslado de bártulos a la vieja casa de mamá, en el mismo barrio, con vecinos desde cuando teníamos a pocos metros la poza de anguilas, la lechería de la viuda de Mantovani, al otro lado del cuarto anillo mal ripiado y las calles de tierra hasta los noventa; también con los nuevos vecinos, los que estacionan sobre las aceras de la placita y ponen cercas eléctricas sobre sus muros.

Estaremos por décima vez en la Feria Internacional del Libro de Santa Cruz de la Sierra, este 2017; viajan nuestros libros a la FIL de Buenos Aires y nos brindamos a diario para construir, mejorar y reparar con nuestra mayor gratitud Santa Cruz de la Sierra, la #ciudadqueenamora, sede de nuestros pies desde donde caminamos y volamos el mundo.

Aquí estamos, Idearia y sus productos:  1500 documentos, 150 revistas impresas en papel, 50 campañas, 15 libros, más de 25.000 seguidores en las redes sociales y el poder de hacer cosas buenas estando presentes donde hay que estar.

Gracias a quienes hicieron y hacen que esto sea real, funcione, lo disfrutemos y marche. Gracias a quienes confían en nuestro trabajo, por permitirnos seguir y producir lo que precisan, a su gusto y al nuestro.

Seguimos adelante con nuevos proyectos, cambio de planes, aprendiendo e innovando, para crecer por dentro, caminar el mundo y contar con las mayores preguntas y las mejores respuestas que exigen los tiempos.

 

Por qué Santa Cruz de la Sierra se ilumina amarilla de noche

 

Hace 25 años, el Ing. Oscar Alfonso Ichaso Aguilera fue nombrado primer director del Programa Municipal de Alumbrado Público por el Alcalde de Santa Cruz de la Sierra, programa que creó con varias premisas: recuperar para la autonomía municipal la tasa pagada por los usuarios a través de la CRE por este concepto, recursos que hasta entonces administró la cooperativa, y diseñar e implementar un plan universal local de iluminación de avenidas, parques, plazas y todas las unidades vecinales, servicio que hasta entonces era reducido y por sectores. “Se designa al Ing. Eléctrico Oscar A. Ichaso Aguilera como Director de Alumbrado Público, en mérito a su especialidad y experiencia así como a su diligencia y honradez en el manejo de la cosa pública”, rezaba la Resolución firmada por el Ing. Percy Fernández en su primera gestión.






Reunión del Director de la flamante Unidad de Alumbrado Público del Gobierno Municipal de Santa Cruz de la Sierra con el Presidente de la Cooperativa Rural de Electrificación (CRE), Ing. David Antelo Gil, el gerente de CRE, Ing. José Kreidler y el Lic. Carmelo Paz, gerente financiero. (Marzo de 1993)


“La historia de esfuerzos conjuntos con la CRE Ltda.. fue larga: en agosto de 1993 terminamos con las inventariaciones en toda la ciudad, conciliamos cuentas y acordamos los parámetros de consumo de las distintas luminarias, los cuales creo que siguen vigentes hasta el presente. Además rayamos la cancha en cuanto a la recaudación y manejo de recursos, así como también la forma en que se iba a encarar en forma masiva y sin exclusiones la dotación barrial, y desde luego el mantenimiento masivo vía operadores privados. Todo lo anterior inédito hasta entonces”, relataba el Ing. Ichaso diez años después.



 

La Unidad de Alumbrado Público centró su objetivo en la formación de una generación de profesionales y técnicos, entrenados para brindar un servicio público universal, popular, de alta calidad y bajo costo
Las pruebas de las lámparas que precisaba Santa Cruz de la Sierra fueron exhaustivas: se las sumergía en agua, se las apedreaba, todo para garantizar una iluminación permanente, durable y al menor costo

 

Informe al Alcalde sobre los diferentes tipos de lámparas ofertados a la ciudad, los cuales serían sometidos a pruebas previas antes de su adquisición

 

En pleno proceso de instalación de soportes y lámparas del alumbrado público que 25 años después, aún hoy tenemos

 

Informe al Alcalde sobre los diferentes tipos de lámparas ofertados a la ciudad, los cuales serían sometidos a pruebas previas antes de su adquisición

 

Recorrido junto al Alcalde de las bodegas, laboratorios e instalaciones de la Unidad de Alumbrado Público

 

Miles de lámparas fueron adquiridas mediante licitación pública internacional, debidamente inventariadas y almacenadas hasta su colocación ordenada y registrada, barrio por barrio de toda la ciudad.
Miles de lámparas fueron adquiridas mediante licitación pública internacional, debidamente inventariadas y almacenadas hasta su colocación ordenada y registrada, barrio por barrio de toda la ciudad.




 

“A pesar del crónico descreimiento ciudadano por el largo historial municipal de ineficiencia y corrupción, asumimos plenamente las responsabilidades y logramos el suficiente crédito ciudadano para implantar un sistema de iluminación moderno y eficiente con materiales y tecnología adecuada. No recibimos absolutamente nada de las anteriores administraciones municipales, y logramos cuadruplicar en poco más de dos años de trabajo neto la cantidad de luminarias instaladas, adquirimos vehículos, herramientas, equipos, etc. Se constituyó un equipo humano valiosísimo, entrenado y adiestrado ya sea en labores de oficina con un control computarizado de inventarios, almacenes, contabilidad y administración, así como en la fiscalización “on line” de los contratistas instaladores y de mantenimiento. Se montó un complejo de laboratorios, almacenes, talleres, parque de pruebas y oficinas en una extensión de más de una hectárea sobre el 4º anillo externo de circunvalación. Se sanearon las finanzas y se dejó a la próxima administración municipal todo asado y cocido: además de disponer de más de 52.000 luminarias en buen estado de servicio, se dejaron financiadas y plena licitación las famosas 34.080 luminarias (famosas porque dizque se extraviaron cerca del 30% de las mismas). También se dejó en proceso de compra tres camiones equipados con hidroelevadores (esos que el mandón municipal de turno mal usa haciendo propaganda política pintando en ellos su nombre y una “excelencia municipal” que nos da risa)”, describía a una década de la creación de la Unidad Operativa.




En dicha Unidad Operativa esta mañana se llevó a cabo la sesión del Concejo Municipal, donde fueron distinguidas varias personas por diversas razones. Una de ellas fue mi papá. Después de 18 años, se reencontró con Percy y recibió el reconocimiento por aquellos tiempos históricos, cuando la inseguridad ciudadana tenía un grave componente en la oscuridad de la noche además de los innumerables lotes baldíos.
En aquella época, fueron servidores públicos los que diseñaron, probaron y aprobaron la lámpara de alumbrado público que debió construir la industria europea para proveer un servicio de bajo costo (tecnología de sodio), resistente a los piedrazos de los dañinos y malvivientes y a las lluvias frecuentes. Es la que ilumina hasta ahora. Seguramente pronto será reemplazada por la nueva tecnología led, también de bajo consumo y luz blanca.



Cada vez que miro por la ventanilla del avión que aterriza o despega, desde 1995, la imagen nocturna de la ciudad iluminada sé que tiene tu firma, papá. Amarillenta (tecnología de sodio) porque comprobaste técnica y económicamente ante el Concejo Municipal de entonces que era la más conveniente por mejor calidad y por menor costo. Los concejales de entonces aprobaron el plan por unanimidad.

 

Participación de la primera Unidad Municipal Desconcentrada de Alumbrado Público en el desfile cívico de las gestas libertarias de septiembre, en 1995.

Cumpliste con tu deseo vital de volver a tu tierra natal y aportar a construir la región que querían los cruceños de mitad del siglo pasado, que salieron al exterior a formarse apoyados sacrificadamente por sus familias.

La Universidad Nacional de La Plata le otorgó el título de ingeniero electricista, uno de los primeros cruceños en obtener la certificación académica profesional en esta especialidad

Gracias, papá, hoy recibiste un acto de justicia a tus 80 años.  Muchas felicidades, con mucho orgullo.


El mismo Alcalde, Ing. Percy Fernández Añez, que creó la Unidad de Alumbrado Público y designó a su primer director, le entregó hoy un reconocimiento por su labor iniciada 25 años atrás. La sesión del Concejo Municipal estuvo dirigida por la Presidente, Arq. Angélica Sosa de Perovic.




Santa Cruz de la Sierra, ciudad que enamora [1]

Esta es nuestra ciudad, la que construímos y destruimos a diario, que se funde con otras como La Guardia, Cotoca, Warnes y allende el río Piraí, Porongo.
Madre de tus hijos y de los míos, de tus ancestros, tus parientes y tus amigos, aquí fundamos hogar y familia, dentro y fuera de sus anillos, en medio de su caos y su hospitalidad; la amamos y la maltratamos; la disfrutamos y la descuidamos; poco sabemos de ella porque sin pedirnos nada, todo nos lo da.
Es la madre de millones de adolescentes que no terminamos de madurar. La que nos da pertenencia, nos recibe siempre y no nos expulsa. De la que nos quejamos adentro y pobre del que nos la critique de afuera.

Madre de sangre, madre adoptiva, madre querida, algún día seremos grandes o viejos o volveremos a ser niños, para respetarte y hacerte respetar.

Santa Cruz de la Sierra, 456 años de la ciudad que enamora.

1561 – 26 de febrero – 2017: ¡Salud por larga vida, en tu cielo canta y llora el alma oriental!

Santa Cruz 2061

En 45 años, Santa Cruz de la Sierra cumplirá 500.  Lo único seguro es que no vamos a estar para celebrar el medio milenio con fuegos artificiales y loas a los fundadores, y que el legado de entonces sí será responsabilidad nuestra: De todos y de cada uno de sus habitantes, vivos hoy.



Jatupeando e Investigacruz están desarrollando los fines de semana, por espacio de dos meses, las jornadas de reflexión abierta de los diversos tópicos que hacen al título de este texto. Lo convocaron bajo la premisa de constituir el foro que sigue a las Jornadas Santa Cruz 2000, organizadas hace treinta años por el Comité pro Santa Cruz.



Si a lo largo de 400 años, Santa Cruz de la Sierra se las batió en la más austera soledad, alejada del mundo exterior al menos a 1000 km. a la redonda, sabiendo y dejando saber apenas a través de los diarios y reseñas de los viajeros de paso y los contados cruceños que fueron y volvieron, hoy es producto de su interconexión masiva con el resto del país, la región, América y sus nexos intercontinentales.  Se llenó de intereses e inversiones materiales y, con ellos, también de los problemas del mundo posmoderno sin estar preparada para preservar sus cualidades originales.

 

La planificación prevista por Techint, el Comité de Obras Públicas, el Plan Regulador, Cordecruz, el Gobierno Municipal, sucesivamente, desde mediados del siglo XX, fue un intento técnico incomprendido por la ambición y la ignorancia instauradas en la gestión política en todos los estamentos de poder, público y privado, que subestimaron el impacto del crecimiento demográfico de más del 5% anual previsto para algo más de un par de décadas.



Lo que pudo ser no fue, ni es ni será, en manos de quienes está. La realidad es que mientras un Gobierno nacional predica con discursos socialistas, gobierna con el capitalismo y sus intereses privados, de lucro, desigualdad y ausencia de ética, que le generan los recursos impositivos para pagar la burocracia y el costo de sostenerse en el poder.  Las grandes inversiones públicas provienen, a la usanza de los gobiernos anteriores fustigados por el actual, de préstamos extranjeros con cargo a una deuda enorme y una dependencia política, ya no de EUA sino de China y otros nuevos amigos financieros, tan contradictorios en sus gestiones internas como países, como el gran deudor.  Los principales servicios y la tierra urbana que concentran el 70% de habitantes del país están cooptados por la ilegalidad, la desigualdad e, incluso, por la ilicitud:  ilegalidad cuando hablamos del 80% de pobladores que no pagan impuestos municipales; ilegalidad del abastecimiento de alimentos, transporte y servicios asentados en mercados persas de casi todos los barrios y calles;  ilicitud de la distribución de alcohol en cualquier lado y a cualquier hora; ilicitud de la programación de los medios de comunicación escudándose en la libertad de la información; la especulación inmobiliaria como nunca antes en ningún gobierno neoliberal se ha visto, disfrazada de crecimiento de la construcción y descuartizando el tejido social urbano del barrio vecinal en feudos que encierran a los propietarios y desprotegen al peatón y el espacio público.  Las leyes del libre mercado son la ilegalidad y la ilicitud: frente a eso, las instituciones son el mero reflejo de la sociedad para representar y organizar el laissez faire, laissez passer. 

 

La incoherencia no es de las buenas intenciones de las Jornadas Santa Cruz 2061 o de todos los intentos de Foros sobre Desarrollo Urbano de las autoridades locales o de los Foros Urbanos del Cedure o de los programas a la medida de las encuestas electorales o de aquellas Jornadas Santa Cruz 2000, que pasaron de los enunciados pomposos al anaquel empolvado del olvido. La incoherencia es de todo un sistema fundado en el tener por encima del ser y ejercer. Quien más tiene, más puede.

A las grandes mayorías, representadas adecuadamente a todo nivel, -contradicciones más, contradicciones menos-, lo que les interesa no es lograr un espíritu libre, una mente culta, una razón con ética, un trabajo digno, un servicio que cumpla las reglas establecidas, un sentido de pertenencia, un propósito colectivo, un comportamiento de respeto a los niños, a las mujeres, a todos los seres humanos y a la naturaleza, en general: les importa lo que les asegure lo que quieren tener, a como dé lugar.



En los últimos 10 años, para dar apenas un ejemplo de quienes se quejan de lo público, tenemos 100 nuevos módulos educativos para la educación pública, por un lado, y por el otro, 1000 nuevos condominios de la empresa privada y ni un solo nuevo colegio privado, ni uno solo nuevo, de calidad.



Santa Cruz 2061, Santa Cruz hacia sus 500 años, no sé si va bien o mal, pero decir que es un modelo a imitar, decir que es la locomotora sin igual del progreso, decir que su ley -como nos enorgullecía Rómulo Gómez- es la hospitalidad, por favor:  empecemos por un poco de coherencia, practicando a diario lo que decimos que queremos, sin hacer lo contrario por atrás.

 




2061

 

 

 

 

Columna de opinión en Periódico La Razón. Publicado el 4 de noviembre de 2016. (La Paz, Bolivia)




Gracias, don Pedro, con la escoba barriendo, la matraca sonando y la bandera roja en alto

El avión aterrizó a la hora que su familia le pidió a la banda “Cuando muera el Carnaval”. Tronó al compás del carro lento que trasladaba sus restos mortales, mientras bailaba detrás de sus lentes gruesos la mirada picarona y su espíritu ataviado de años cansados desde que lo conozco, bandos carnavaleros, alma de Patrón y Taura sempiterno, triste de dejar los abrazos tan bien ganados y celebrados, aliviado de cerrar los ojos agotados de tanta máquina de escribir prolífica e incansable, tantas páginas de novelas, poesía, editoriales y textos periodísticos.

Con él se fue uno de los últimos patriarcas de esta Santa Cruz, su terruño que vivió tantas épocas en menos de medio siglo y que va fundiendo en la vorágine de las dos primeras décadas del milenio, sus 400 años de cruceñidad grigotana con memoria de reloj de arena, ínfulas de primer mundo, corazón de pueblo chico y conversación de infierno grande.

Fundó su propia familia enorme, al lado del pilar fundamental de su vida y de la empresa periodística que hoy, a nivel nacional, es la más grande en su estirpe: la señora Rosita Jordán, su esposa, y madre de las niñas de sus ojos, Negra y China, y el orgullo de su continuación periodística: Willy, Choco y Cacho, amén de tantos nietos y nietas que así denominó su quinta de descanso de fin de semana, adonde junto a los biznietos reunió tan frecuentemente tamaño legado y tesoro.

Para don Pedro no era lo mismo ser camba que ser cruceño, como no lo era para don Santa Cruz Aguilera, abuelo del Gobernador Rubén Costas, ni lo es para el Alcalde Percy Fernández ni para mi abuela Yolanda ni para mi padre, Chino, ni para ninguno de los amigos de toda la vida de la Fraternidad Tte. Guillermo Rivero, del Club Social o la comparsa que inmortalizó el himno a doña Encarnación y a las peladas en carretón. Fue niño de pies descalzos en los arenales, como casi todos en la aldea de casas de tres patios en unas pocas manzanas a la redonda de una Plaza Principal que celebraba con retreta el 24 de septiembre, el 21 y el 25 de mayo; en la que los domingos por las noches los varones daban vueltas hacia un lado y las mujeres, al lado contrario; en la que unos iban por afuera y otros por adentro porque no tenían el mismo rango pero que compartían en cada casa de campo, pulpería, escuela y trabajo; una población que se volvía ciudad y mucha cosa con la primera loseta en los sesenta, después de haber sufrido el vejamen, la persecución y el cambio autoritario apenas una década antes, propinada por forasteros mandados, que mellaron su forma de ser y su encanto.

Supo de privaciones y pagó con la de la libertad, sufrida, lo que otros ladinamente, a falta de coraje, hombría e hidalguía, usaron para intentar manchar toda su vida impecable de pluma libre, dedicada a darle a Santa Cruz, al país y al mundo, una gran empresa y un gran diario. Si El Deber se llamó Diario Mayor, se lo ganó a punta de trabajo sacrificado y de sol a sol, desde 1965 que tomó la posta, iniciada ocho años antes por el Dr. Lucas Saucedo Sevilla, hasta la madrugada del lunes que partió. Fue abogado, embajador y varias veces premiado por su apego a la libertad de prensa y su aporte indudable a la formación de varias generaciones de bolivianos.

La primera vez que conversé con don Pedro, recién había inaugurado el moderno edificio de El Deber, en la calle Suárez Arana, a pocos metros del Primer Anillo. A finales de los años ochenta, me animó a una página literaria que me tentó pero la posibilidad de construir un Gobierno Municipal con autonomía, desligado de los designios de la tradición centralista, muy a su desagrado con la política de entonces (y la de antes y la de después), me llevó por otros rumbos. En 1995, me invitó a escribir como columnista de El Deber y en 1996, en tiempos que las listas de traidores eran escritas por las logias, se jugó en el editorial “Disentir no es traicionar”. Conversamos largamente sobre esta Santa Cruz que amó por sobre todas las cosas y su palabra fue una, frontal y sin dobleces, como la de don Chelito, su hermano y nuestro entrañable corrector de pruebas, la palabra de honor como lo era antes acá. Si recorrimos caminos distintos y dudaba que mi efervescencia por cambiar el mundo tuviera la consecuencia y la lealtad con las que creí contar, fue Pedro Rivero Mercado quien las demostró sin titubear. Leal y consecuente, así fue de verdad, en las buenas y en la malas, y así nos lo agradecimos siempre, cuando nos tocó luchar y luego también, cuando acepté su invitación de transformar -junto al gran salto y cambio de El Deber de fin de siglo al que antecedió al actual- su producto más preciado, El Deber Extra dominical.

Asumió como propia, a costa del reclamo y el repudio de los dirigentes de las principales instituciones cruceñas, la primera protesta colectiva de los usuarios de la cooperativa telefónica, organizados en el Comité de Socios de COTAS, presidido por el inolvidable y querido José Gutiérrez Gutiérrez, quienes lograron la primera asamblea espontánea más grande vista en esta ciudad hasta ese 15 de diciembre de 1997, en la que 15.000 cooperativistas se reunieron en el Estadio Tahuichi a rechazar la gestión de la directiva de la Cooperativa y exigir su renuncia, en aras de reponer la participación democrática, la renovación de liderazgos y la transparencia en la información y en sus tarifas, propugnadas por sus fundadores.

 

Los jueves de las banderas rojas. El Deber, 1997
Después de la histórica Asamblea de Socios en el Estadio Tahuichi, marchamos por la calle Bolívar. El Deber, 1997

 

A fines de 1999, juntos terminamos “El espíritu de un siglo”, la edición especial que creamos para despedir el XX y en su portada quedó para memoria de este pueblo y de los suyos, su mano tendida ofreciendo un punto de aprehensión a la mano recién nacida de su nieto.  Fue al único que consulté antes de aceptar mi postulación al cargo de segura concejal. Me interesaba la opinión de quien confiaba en mi criterio, más allá de compartir o no mis ideas. Otra vez, lamentó que dejara el diario al que él llegaba cada mañana muy temprano para recorrer la redacción con el ceremonial paso de un gran padre que  se cerciora de que todo marcha como debiera marchar. Me alegro por la ciudad pero la ingratitud es moneda corriente y no se vaya a decepcionar, me alertó indicando a doña Laida, su fiel y eterna secretaria, que me recordara cada semana que debía publicar.

 

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Presentación de “El espíritu de un siglo” (Santa Cruz 1900 – 1999) Edición de fin de siglo XX de diario El Deber

Pienso en don Pedro y la tristeza es un suspiro largo que soltar: se ha ido un buen hombre, querendón de sus versos costumbristas, incisivo y decidor Tertuliador, novelista subido de tono de mascaritas y carnavalero de cepa, familiero de corazón, y si le debo son muchas gracias que dar, las mismas que con respeto y cariño le di cada vez que lo encontré con la señora Rosita, incluso ya apagándose en la enfermedad.  Muchas gracias debidas como a sus hijas y a sus hijos, quienes consolidaron la empresa familiar y tuvieron la capacidad de construir el gran medio de comunicación más allá de cualquier tentación personal.  Ningún otro de Bolivia tiene el trato laboral y humano con sus trabajadores como El Deber, la casa de don Pedro que afirmó y reafirmó durante seis décadas, día a día, en cada editorial.

El avión aterriza y cruza el cielo nublado después de avistar un sol maravilloso desperezando el atardecer sobre la pampa cruceña, recortada en el horizonte por la gran urbe que anunciaba con nostalgia.  Mi gran suspiro se queda allá, para acompañarlo al reencuentro de don José, con la escoba barriendo polvo de estrellas, la matraca dándole la bienvenida y la bandera roja siempre al viento, diciéndole fuera a los desertores, a los tramposos, a los cobardes, a los corruptos, a los detractores, a los tiranos.

Buen viaje, don Pedro: nadie que hubiera estrechado su mano, compartido su café de la siesta, escuchado su permanente preocupación por el adiós irremediable a la amable ciudad vieja, habrá dejado que parta sin haberlo acompañado con el recuerdo indeleble y respetado de su voz grave y su palabra plena.

Los chompa roja, Dr. Rivero, estamos de duelo verdadero.

 

mbl don pedro
El Deber, 1997

 

El Deber, 1997
El Deber, 1997