Duele en los más pobres, en los más dignos

 

 

Antes y después de Irma, los cubanos están entrenados para sobrevivir. Igual, aún sabiendo que tienen la fortaleza de su propia naturaleza e historia en las entrañas y en la piel, se anuda la garganta y brota mi sollozo de dolor de ver lo que les cuesta tanto, lo poco que tienen, bajo el agua.

Mi Dannis querida me dice que en las provincias orientales el campo ha sufrido mucho, habrá menos frutas y hortalizas. Con lo que cuesta producirlas, apenas murmuro. “No te preocupes, Gabriela amiga mía, cada vez que suceden estas cosas, los cubanos crecemos…”