Santa Cruz 2061

En 45 años, Santa Cruz de la Sierra cumplirá 500.  Lo único seguro es que no vamos a estar para celebrar el medio milenio con fuegos artificiales y loas a los fundadores, y que el legado de entonces sí será responsabilidad nuestra: De todos y de cada uno de sus habitantes, vivos hoy.



Jatupeando e Investigacruz están desarrollando los fines de semana, por espacio de dos meses, las jornadas de reflexión abierta de los diversos tópicos que hacen al título de este texto. Lo convocaron bajo la premisa de constituir el foro que sigue a las Jornadas Santa Cruz 2000, organizadas hace treinta años por el Comité pro Santa Cruz.



Si a lo largo de 400 años, Santa Cruz de la Sierra se las batió en la más austera soledad, alejada del mundo exterior al menos a 1000 km. a la redonda, sabiendo y dejando saber apenas a través de los diarios y reseñas de los viajeros de paso y los contados cruceños que fueron y volvieron, hoy es producto de su interconexión masiva con el resto del país, la región, América y sus nexos intercontinentales.  Se llenó de intereses e inversiones materiales y, con ellos, también de los problemas del mundo posmoderno sin estar preparada para preservar sus cualidades originales.

 

La planificación prevista por Techint, el Comité de Obras Públicas, el Plan Regulador, Cordecruz, el Gobierno Municipal, sucesivamente, desde mediados del siglo XX, fue un intento técnico incomprendido por la ambición y la ignorancia instauradas en la gestión política en todos los estamentos de poder, público y privado, que subestimaron el impacto del crecimiento demográfico de más del 5% anual previsto para algo más de un par de décadas.



Lo que pudo ser no fue, ni es ni será, en manos de quienes está. La realidad es que mientras un Gobierno nacional predica con discursos socialistas, gobierna con el capitalismo y sus intereses privados, de lucro, desigualdad y ausencia de ética, que le generan los recursos impositivos para pagar la burocracia y el costo de sostenerse en el poder.  Las grandes inversiones públicas provienen, a la usanza de los gobiernos anteriores fustigados por el actual, de préstamos extranjeros con cargo a una deuda enorme y una dependencia política, ya no de EUA sino de China y otros nuevos amigos financieros, tan contradictorios en sus gestiones internas como países, como el gran deudor.  Los principales servicios y la tierra urbana que concentran el 70% de habitantes del país están cooptados por la ilegalidad, la desigualdad e, incluso, por la ilicitud:  ilegalidad cuando hablamos del 80% de pobladores que no pagan impuestos municipales; ilegalidad del abastecimiento de alimentos, transporte y servicios asentados en mercados persas de casi todos los barrios y calles;  ilicitud de la distribución de alcohol en cualquier lado y a cualquier hora; ilicitud de la programación de los medios de comunicación escudándose en la libertad de la información; la especulación inmobiliaria como nunca antes en ningún gobierno neoliberal se ha visto, disfrazada de crecimiento de la construcción y descuartizando el tejido social urbano del barrio vecinal en feudos que encierran a los propietarios y desprotegen al peatón y el espacio público.  Las leyes del libre mercado son la ilegalidad y la ilicitud: frente a eso, las instituciones son el mero reflejo de la sociedad para representar y organizar el laissez faire, laissez passer. 

 

La incoherencia no es de las buenas intenciones de las Jornadas Santa Cruz 2061 o de todos los intentos de Foros sobre Desarrollo Urbano de las autoridades locales o de los Foros Urbanos del Cedure o de los programas a la medida de las encuestas electorales o de aquellas Jornadas Santa Cruz 2000, que pasaron de los enunciados pomposos al anaquel empolvado del olvido. La incoherencia es de todo un sistema fundado en el tener por encima del ser y ejercer. Quien más tiene, más puede.

A las grandes mayorías, representadas adecuadamente a todo nivel, -contradicciones más, contradicciones menos-, lo que les interesa no es lograr un espíritu libre, una mente culta, una razón con ética, un trabajo digno, un servicio que cumpla las reglas establecidas, un sentido de pertenencia, un propósito colectivo, un comportamiento de respeto a los niños, a las mujeres, a todos los seres humanos y a la naturaleza, en general: les importa lo que les asegure lo que quieren tener, a como dé lugar.



En los últimos 10 años, para dar apenas un ejemplo de quienes se quejan de lo público, tenemos 100 nuevos módulos educativos para la educación pública, por un lado, y por el otro, 1000 nuevos condominios de la empresa privada y ni un solo nuevo colegio privado, ni uno solo nuevo, de calidad.



Santa Cruz 2061, Santa Cruz hacia sus 500 años, no sé si va bien o mal, pero decir que es un modelo a imitar, decir que es la locomotora sin igual del progreso, decir que su ley -como nos enorgullecía Rómulo Gómez- es la hospitalidad, por favor:  empecemos por un poco de coherencia, practicando a diario lo que decimos que queremos, sin hacer lo contrario por atrás.

 




2061

 

 

 

 

Columna de opinión en Periódico La Razón. Publicado el 4 de noviembre de 2016. (La Paz, Bolivia)




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