Hillary y la verdadera América

Si los ciudadanos de Estados Unidos de América asisten a votar masivamente -como muestran las primeras largas filas de la fría mañana norteamericana-, entonces ése será un gran cambio, porque hasta ahora las elecciones han resultado de los pocos interesados en participar.




Lo más parecido a un demócrata, es un republicano, dicen en Cuba.




Conocí a Hillary Clinton en los años 90, en La Paz. Mucho antes de que las Naciones Unidas decidieran constituir la ONU Mujeres, ella tenía convicciones, visión, preparación, espíritu, mucha capacidad y empatía: sabía lo que aspiraba, sabía de dónde venía, lo que le esperaba, a lo que se metía. Pienso que ha trabajado duramente para llegar a presidir ese país, que cobija los sueños de miles de habitantes del mundo que los buscan en su territorio; un país que también es responsable de las pesadillas de muchos, lleno de contradicciones, males y logros. Creo que Michelle Obama tiene mejor perfil para estos tiempos, menos ataduras y más conexión con las nuevas generaciones. Ya llegará su momento, ojalá.





Hillary tiene en su haber la trayectoria difícil, cuesta arriba, denodada, perseverante, de una mujer que ha abierto el camino para las que vengan. Su lucha ha sido posibilitar la apertura de un espacio ultra conservador, espinoso, vertical, reservado para hombres y blancos, hasta hace una década.


Ahora es fácil decir qué-tiene-que-ver-que-sea-mujer. En su caso, tiene mucho que ver porque cuando ella empezó, el espectro político era casi imposible, vedado. Si gana, no será lo mismo que Clinton, que los Bush, que los anteriores. Será la primera mujer presidente de EUA, un hecho sin precedente que se produciría después de que el primer negro gobernara por dos períodos y con tanto carisma, a sólo medio siglo de que el lugar que tenía reservado -si no había nadie sentado-, era el último asiento del bus.






El impresentable no es un problema en sí mismo, sino en la amplificación de un ideario tan absurdo como real. Existe él porque existen quienes se sienten por él representados.


Mientras en el planeta decir América sea pensar en EUA, para mí América seguirá siendo el sur con todos los colores, los sabores, los territorios y las poblaciones que configuramos este continente mucho más grande, intenso, diverso y paradisíaco que el país del norte llamado Estados Unidos. 


Ojalá, si Hillary es Presidente de EUA, América seamos todos los americanos.




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