Anular es una forma de votar: Cómo anular el voto

Está prohibido hacer campaña por el voto nulo en las elecciones de jueces el 3 de diciembre. Por favor, tengan en cuenta que podrán ser multados por invitar al pópulo a escribir a lo largo y ancho de la papeleta lo que piensan: que los jueces no se eligen por voto popular, que hay jueces que están hartos de que los partidos políticos se metan en el Poder Judicial y que también hay jueces que les importa un bledo que se metan los políticos porque igual ellos “arreglan” como les convenga, que los abogados que eligen el desempeño jurídico en los Tribunales deben surgir a las más altas magistraturas por su propia carrera judicial, con aptitudes de probidad, capacidad de valorar las pruebas de cargo y de descargo y aplicación de las leyes con integridad, habiendo demostrado que impartir justicia ha sido reparador de injusticias.

Está prohibido hacer campaña por el voto nulo aunque nos estén obligando a la más absurda de las votaciones: votar por abogados seleccionados por políticos para administrar justicia, candidatos prohibidos de hacer campaña porque obviamente la justicia es ciega y cualquier cosa que prometan aparte de hacer justicia es mentira, ciudadanos que postulan para acceder a cargos sin la posibilidad de cerrar por un año el Poder Judicial para empezarlo todo de nuevo.  Que los nuevos abogados sepan que se están formando para cambiar esto y vamos a ayudarlos.

Así que no hagan campaña por el voto nulo. Todo multiplicado por cero es igual a cero. Cero, en alemán, null. Es decir, no hagan campaña pero sepan que nadie va a multarlos por anular el voto que tendrán en sus manos el 3 de diciembre porque anular es también una forma de votar. La forma de decir que no se está de acuerdo y que además no se deja ni una sola casilla vacía para que nadie modifique tu protesta, tu voto.

El Tribunal Electoral prohibe hacer campaña por el voto nulo pero es su deber enseñar todas las formas de votar y una de ellas es anular el voto. Aquí algunas demostraciones gráficas de cómo se vota nulo, tomadas de internet.

 

Libres… Hasta que un asesino decide que no

30 años de egresados. Un viaje soñado. Las historias de vida que podrían haber sido, que son las de cualquiera que se quiere bien toda la vida. Amigos que son amigos. Iban en bicicleta por la Gran Manzana, a orillas del río Hudson. Pudieron ser gringos, chinos, haitianos. Eran argentinos. Eran rosarinos. Libres.
Pudo ser cualquiera de nosotros. Fue allá. Una acelerada planificada por un humano decidido a matar, a hacer daño sin importar lo que luego suceda con él. Imprevisible y mortal.
Unos piensan en alargar la vida lo más aproximadamente a la inmortalidad, otros se convencen de que hay una mejor al otro lado de la muerte.
En medio de la consternación, sin pesimismo ni optimismo, les vuelvo a decir a mis hijos: Sabemos lo que hacemos cada uno, pero no sabemos qué hacen los demás. Salís a caminar, a pasear, a manejar con cuidado por la ciudad, con licencia vigente, con faroles encendidos, con espejos retrovisores, con cinturón de seguridad, mientras hay cientos conduciendo -vehículos de alta gama o chatarras a punto de colapsar- en estado de ebriedad. Un asesino en potencia, no un atenuante. O un loco de atar decidido a matar, agravado por intencionalidad.
En un segundo, fanático, trastornado, borracho o drogado, porque a un hijo de puta le dio la gana mueren los que van por la vida esforzándose por convivir civilizadamente, amándola.
Qué tristeza la brutalidad, la alevosía, la impotencia.
Es la vida, dirán. La barbarie.
Es la vida, sí.
Hoy.
Hoy se vive.
Mañana no sabemos.



Desobedecer, soñar, luchar: el legado del Che

El legado de Ernesto Guevara de la Serna para el Gral. Gary Prado Salmón es una fosa vacía, y una medalla con su nombre de combate para el gobierno de Evo Morales, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Bolivia, que cumpliendo el deber de defender el país ante la invasión armada lo detuvieron y asesinaron hace 50 años en La Higuera.

Es curioso que un militar y gobernante de facto, como René Barrientos Ortuño, que luego fue presidente constitucional de Bolivia (como años después lo fuera Banzer) instituyera una Constitución Política del Estado que duró más de cuatro décadas y estableciera que las Fuerzas Armadas no deliberan, pero de una forma u otra sus oficiales continuaron inmiscuyéndose en los asuntos políticos, civiles y en golpes de Estado. Como él mismo en su calidad de Vicepresidente de Víctor Paz Estenssoro, lo derrocó o luego instruyó la militarización de centros mineros.

La llegada a Bolivia del Che fue, finalmente y a la larga, producto de su empecinamiento en una incursión suicida. Ernesto había recorrido el continente, en moto, a pie, en camión, en balsa, antes y después de recibirse de médico en Buenos Aires, cuando era un estudiante de la clase media argentina, hijo de padres inquietos intelectualmente y una madre especialmente aguerrida que lo amaba y lo admiraba también por su capacidad de sobreponerse a ese asma terrible, debilitante, inhabilitante, desde la infancia. América del Sur era un caldero político, como desde la llegada de Colón y la colonia 500 años antes, pero “Fuser” había visto de primera mano –muy distante de cualquier proclama partidaria- que la injusticia y la muerte desposeían a cientos de miles en los lugares más recónditos de esa patria grande que soñaron San Martín y Bolívar. Así como puso en riesgo su vida ayudando a curar enfermos en un leprosario en Perú también estuvo presente, de paso, aquellos días posteriores a la revolución de abril de 1952 del Movimiento Nacionalista Revolucionario, en la ciudad de La Paz, donde vio el comienzo de lo que no fue informado a tiempo ni verazmente de cómo evolucionó durante los quince años anteriores a su guerrilla a la boliviana.



Para quienes fuimos y somos parte de la generación propiciada por luchadores por la libertad de culto, de pensamiento, de expresión, de elección, de los derechos humanos universales de las personas, de la educación laica, de la salud gratuita, del trabajo digno, de la igualdad de los seres humanos, el mundo por estos principios fundamentales no se divide en simples categorías de héroes y villanos. Qué sueltos de cuerpo definen desde la ignorancia o desde la comodidad de gozar de valores que recibieron en bandeja, gracias al sacrificio de quienes le pusieron la propia vida a tiempos complejos, violentos y descarnados para disfrutar de esta democracia de la que hoy gozamos.

El legado del Che no es una fosa vacía. Es como el de los muertos de amor de Teoponte, el legado de un hombre que se jugó por sus convicciones, que optó por los pobres y creyó que la lucha armada era la única forma de cambiar siglos de injusticia y golpismo militar en Latinoamérica. Aunque nunca podré estar de acuerdo con las armas como vía de solución de ningún conflicto, ni entonces ni ahora, ni con ningún tipo de Fuerza Armada llamada regular o irregular, ni con la estupidez constitucional de invocar obligatoriamente a la juventud a cumplir servicio militar y que éste sea considerado un deber con Patria alguna, sí creo que hacer Patria es otro modo de llamar a la opción contra cualquier forma de sometimiento.

Ernesto Guevara era, ante todo, un revolucionario de palabra. Es el primer ejemplo que debieran imitar los que hacen bandera de su nombre y niegan el resultado de una acción popular en democracia, como lo fue el referéndum del 21 de febrero de 2016, realizado en estricta sujeción a la Constitución que escribió su Asamblea Constituyente, la que ahora intentan borrar con el codo.

Si algo hubiera deplorado más aún que su imagen comercial en camisetas, habría sido saberse impreso en una medalla mientras intentan desconocer el voto popular. “Aquí lo que hace falta no son homenajes, sino trabajo. En cuanto a los honores, se los agradezco, pero les voy a responder en francés, que es más delicado, para no ofenderlos: Les honneurs, ca m´emmerde!”

Ernesto Guevara legó una vida que fue palabra unida a la acción, coherente, honesta, comprometida con ideales sociales colectivos y alejada de ambiciones personales.  Vivió para desobedecer, soñar y luchar: “Sean capaces siempre de sentir, en lo más hondo, cualquier injusticia realizada contra cualquiera, en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda del revolucionario.”

En esta democracia sangrada, conseguida por personas que creyeron que era la forma donde habría lugar para todos, sin privilegios y sin trampas, si cada uno respetáramos al otro y a los demás, dentro y fuera de casa, no haría falta más desobediencia, ni otra revolución para que el hombre nuevo tenga las garantías que le intentan ser cercenadas.

 


Intuiciones, lecturas y escrituras

Cuando digo que sólo tengo dos ojos, dos oídos, dos pies, dos manos, una boca y una cabeza para 18 pestañas abiertas, no me refiero a las ventanas de la pantalla de la computadora únicamente, sino al montón de cosas que se me presentan cada día e intento poner en algún archivero, para no morir sepultada y más bien resolverlas o sortearlas, según venga la mano y la posibilidad. Y no exagero.

Tengo estantes, carpetas, cajones, cajoncitos, cajas, baúles, álbumes, archivadores, cuadernos, libretas y agendas en mi pequeño ropero, mis bibliotecas y el escritorio, atestados por ellos, aún cuando en esos arranques de desapego y desprendimiento de lo que ya se fue, no es o le hace más falta a otros que a mí, me deshice de tantos libros, papeles, archivos, borradores, textos, revistas, suplementos, videos, entrevistas, programas y tanto trasto.



Ultimamente pinté la pared negro pizarra y me entretuve con tizas de colores dibujando las letras que describen mis empeños laborales, mis producciones intelectuales, mis ocurrencias, mis aprendizajes. De las 18 pestañas, 10 aparecieron de desempolvar y soñar publicaciones y escritos que logré empezar a organizar en categorías virtuales para dejarlas impresas en los algoritmos desconocidos de la gran nube.  Aquella gran nube a la que ha arribado la tecnología y el ingenio humano hasta que las llamaradas del sol, los tráfagos y los huracanes, las inmensas olas de las que son capaces los mares, derriben de su ningún lugar en el mundo.

Las intenté en igual número de blogs, posiblemente. Desparramados. Como cada uno de todos mis empeños. Hechos a mano, personalísimos, a pura intuición, sensación y percepción, a puro prueba y error, a puro leer y aprender, a puro mirar y ensayar, a puro hacer y hacer y hacer, como buena migrante que heredó las capacidades de siglos de supervivencia, que no conoce otra forma de ser libre que el amor, el compromiso y la lucha. El amor a Dios y a la vida, el amor a los hijos y a la familia, el amor a los dones y a las oportunidades, a los desafíos y a los propósitos, a las responsabilidades y a los asombros, el amor a las ideas y a los otros, el amor a servir y ser consciente.

Y el compromiso y la lucha, los únicos medios de ser buena misionera, buena peregrina y buena militante. Mujer que ejerce.  Yo misma. Madre y abuela. Hija y hermana. Compañera. Que siente y existe, que piensa y resiste. Poeta. Transgresora. Vanguardista. Ensayista. Periodista. Relacionista. Política. Confesora. Crítica. Secretaria. Telefonista. Escritora. Activista. Muchas vidas pasadas en una sola vida. A puro pulmón y poniendo la frente, la sonrisa, el pecho y la pluma.

Mis medallas están grabadas en cicatrices de parto, de cuero bajo la piel, de ojos que ven más allá de lo que se muestra, de oídos que escuchan más allá de lo que se dice, de intuiciones que me salvan, de dudas que crecen con el conocimiento, de certezas que se afianzan con los años, de arrugas de tantas risas, de ojeras de tanto llanto. Mi premio mayor, dentro de lo posible, es mi estado de loba esteparia. Irrenunciable y dichoso.

 



Reúno ahora en este blog que hizo Hijo Ig hace dos años, todos esos intentos que empecé y desperdigué en el ningún lugar de la nube e incluso eliminé por desuso o desconfianza en este universo que es internet, tan extraordinario para las búsquedas positivas, los encuentros, la curiosidad, lo mejor del ser humano, y tan deleznable para el daño, la mentira y la falsedad, lo peor de la miseria humana, nada más y nada menos que el fruto del cerebro real humano.

El rediseño es parte de esta nueva etapa que surge naturalmente después de trabajar y de disfrutar en la obligada y fascinante migración digital que elegí para no quedarme atrapada en la ignorancia que impide a una generación fracasada enterarse, darse la posibilidad de vaciarse de conceptos equivocados y consignas sin futuro para reaprender y apoyar a las nuevas generaciones desde la innovación. He podido de esta manera aportar con mis pensamientos, mis experiencias, mi sentir y mi percibir, a que mis logros personales hayan sido debidamente devueltos con creces, como lo dicta mi espíritu justiciero y solidario, a mejorar las oportunidades de muchísimos que no me conocen ni conozco pero que sé que están mejor que mucho tiempo atrás.

Los estantes de archivo del blog, las categorías como se llaman en estas páginas virtuales, son como galeras de mago, como ha sido y es mi vida, llena de sorpresas, de imprevistos, de banderas plantadas en cimas alcanzadas, de frustraciones también pero que orgullosamente -como buena vasca- motivaron volver a empezar las veces que hizo falta, hasta transformarlas en resultados logrados.

 



He aquí mis “Intuiciones”…

Versos y textos manuscritos y poemas grabados en los sentidos.

 

Ocurrencias personales en las comarcas de Twitter, Instagram, Facebook, Google+, Pinterest, LinkedIn, Tumblr, que visito.
No veo tele hace 13 años así que procrastino todo lo que puedo, como se debe.

 

Es mi lugar en el mundo, donde confluyen mis momentos y mis experimentos, mis libros y mis seres queridos, humanos y perrunos y gatunos, mis sueños y mis alegrías, mis quehaceres, mis golpes y mis versos, bajo la sombra del enorme árbol que testifica desde hace 50 y me acompaña desde hace 20 años.

 

Resido en Santa Cruz de la Sierra, ciudad que enamora, hace cuarenta años. Allí radica mi hogar cerca de mi familia inmigrante y formé la propia. Allí fui parte de la historia de sus últimas cuatro décadas. Lo soy. Le debo más aún.

 

He aquí mis “Lecturas”…

Los 365 días del año nos señalan además del mes y el número, una fecha especial que destaca un valor que nos une como humanidad. Que valga para impulsarnos a ser mejores personas.

 

Punto G es mi punto de vista, mi lectura acerca de la realidad que nos rodea y el nombre de mi espacio editorial en la revista Piedra Libre y mi columna de opinión quincenal en el periódico boliviano La Razón.

 



Y he aquí mis “Escrituras”.

 

Crónicas y perfiles, notas de viaje e historias vividas que me falta contar desde mis ojos, mis sensaciones, mis intuiciones. Vivo en los sitios que son parte de mi vida: La Plata, donde nací, viví mi infancia, inicié la adolescencia y donde viven mis amigos más entrañables; Santa Cruz de la Sierra, la ciudad que enamora, que me cuida y cuido; Santiago de Chile, Buenos Aires, Nueva York, Dublin, La Habana, Holguín, Recife, Río de Janeiro, Barcelona, Tres Arroyos, Santiago de Compostela, Santiago de Chiquitos, Chochís, La Paz, Sucre, Las Cruces, Isla Negra, Iquique, Pamplona, Villafranca, San Sebastián, París, Madrid, Redondela, Porrilño, Tui, Lisboa, Mar de las Pampas, Rosario, Altagracia, tantos sitios que amo, que disfruto, que me adoptaron y adopté.

 

Memorias que hacen falta cuando la historia de las cosas se cuenta a medias.

 

 

Amo el estilo epistolar y la vida me puso en el camino a personas extraordinarias con quienes intercambié cartas que conservo. En estos tiempos que el correo postal quedó prácticamente en desuso, me resisto a abandonarlo y vaya paradoja, quiso el azar destinarme un compañero que me escribe cada mañana hace casi nueve años como si no existieran 3000 km. de cordillera ni días de viaje u horas de avión, entre nosotros. Después de “Cartas de amor con café batido” y “Nuevas cartas de amor con café batido” y en estos tiempos revueltos, “Cartas de amor después de la tormenta”.

 

Cuentos, recuentos y recontracuentos sin advertencias para grandes niños.

 

En unos días, este blog irá migrando como los pájaros y los humanos, mis antepasados más lejanos y mis abuelos, mi madre, mi padre, mis hermanos. Como debe ser. Como soy. Como quiero ser.

Para migrar dejando un poco de lo mejor de una a cada paso, desprendiéndonos hasta conseguir irnos con la misma nada que llegamos, es que venimos al mundo a prepararnos para seguir migrando.

 



Hoy se vive.

Corruptos por metro cuadrado

En la rotonda del Plan 3000 y sus alrededores, un incendio dio fin a 284 casetas comerciales de los asentados sin autorización en un área pública. Tuvo que arrasar la fuerza mayor del fuego para que la ciudad intente recuperar uno de los al menos 200 focos de contaminación e insalubridad por mugre, peligro público por conexiones eléctricas y de gas improvisadas y caldo de cultivo de abusos y atropellos contra el derecho a la infancia y a la adolescencia, que a título de “mercados ambulantes” ocupan diferentes puntos de Santa Cruz de la Sierra en condiciones de ilegalidad e imposición de un modelo de negocio sustentado en el espacio público, por encima de cualquier racionalidad urbana.

 

Foto El Deber




El concepto de un mercado ambulante es asentamiento temporal. Una feria de artesanías, una feria de hortalizas y frutas, una feria de libros, una feria de cualquier producto que se instala a una hora determinada del día y se retira al finalizar la jornada, dejando el lugar impecable como lo encontró y rota por diferentes sitios de la ciudad. Eso es un mercado ambulante. En el caso que nos ocupa, detrás de la definición de “mercado ambulante” está la intención y la decisión de ocupar un espacio público para realizar comercio hasta que sea obligado a retirarse o consiga un lugar a conveniencia adonde trasladarse.

 

Del incendio, de la rotonda y de la inmundicia del canal que se encargan de tapar con sus desperdicios, hasta el momento son 2481 comerciantes que reclaman un puesto en alguno de los mercados municipales existentes en ese distrito de más de 200.000 habitantes.

 

Cuando se muestra la precariedad de las instalaciones, se sabe que no obedecen a una situación de calle o de miseria de los propietarios de los palos y las maderas perdidos en el fuego, sino que reafirman un modo de operar instalado en la cultura comerciante imperante entre los mercaderes de la calle, en El Alto, La Paz y también en Santa Cruz de la Sierra.  En la mayoría de los casos, se trata de un modus operandi. Los “empleados” de los puestos loteados son personas que venden en la calle para estar más a mano de los compradores y corren por el producto que les pide “la caserita”, un talle más chico, un color diferente, un kilo más o una cuarta o un tres por quinien, a un puesto más allá a cargo de su familiar y a otro un poco más allá, donde descansa el comerciante capitalista dentro de un mercado construido o en alguna casa alquilada.



El 2004, durante la gestión del alcalde Roberto Fernández y del concejal Jesús Cahuana en la Comisión de Mercados, el Gobierno Municipal aprobó la concesión gratuita por 30 años de un terreno municipal para un proyecto presentado por los dirigentes de estos comerciantes, con todas las exigencias constructivas, de habitabilidad y áreas comunes que demandó, especialmente, el Concejo Municipal. Han pasado 13 años y no sólo que jamás se trasladaron, sino que no lo terminaron de construir, tienen juicios los dirigentes y las empresas constructoras, el Vicepresidente de Bolivia les entregó hasta cheques para pagarlo y lo construyeron mal.  Además que su costo por metro cuadrado les resultó mucho más caro que el presupuesto original.

Según su propia información, “2.444 gremiales contribuyeron entre 850, 1000 hasta 1550 dólares por persona” con la finalidad de lograr consolidar un lugar de ventas que finalmente terminó siendo un inconcluso galpón deteriorado. De realizarse las mejoras recomendadas por los peritos en ingeniería, el Mercado “Modelo” del Plan 3000 debería ser suficiente para los 2.444 comerciantes que hace 13 años tendrían que haber abandonado el espacio público.

Sin embargo, en las dos décadas perdidas, los loteadores de la calle, la rotonda, el área verde, el canal, la avenida, se duplicaron porque a título de que viven al día –como la mayoría de cualquier persona con oficio o empleo que cumple su deber- el gran negocio es tomar un espacio público, asociarse para intimidar y extorsionar e ir a pedir un mercado, que encima con el tiempo que demore en construirse, es negocio redondo con sólo sentarse -en la calle, por supuesto- a esperarlo.

Recuerdo al apreciado médico emenerrista Dr. Cástulo Chávez, concejal de la primera gestión de Percy Fernández, cuando los ambulantes de Los Pozos exigían un mercado municipal para salir de la calle. Sacó un escritorio y una silla del plenario del Concejo al medio de la Plaza Principal, ubicado entonces en la planta alta de la casona central del Gobierno Municipal, y dijo: “Aquí me quedo hasta que el Alcalde me dé un consultorio”.



 

Publicado en mi columna quincenal de opinión en el periódico La Razón, Bolivia