Idearia: 12 años produciendo a gusto

El 16 de abril de 2005 abrimos la puerta de nuestro emprendimiento personal. El escritorio, el mate y el termo, la iMac y treinta años de experiencia en textos literarios y periodísticos; discursos, manejo de crisis, programas de gobierno, campañas políticas y educativas, propuestas de legislación y gestión; creación, diseño, armado y edición digital, guiones y relatos, poesía y prosa; papel, terreno, éter y redes sociales; resiliencia y lucha; una docena y media de libros publicados, varios suplementos, revistas y publicaciones nacidos, echados a volar y extinguidos algunos, luego de cumplir su ciclo, como todo lo que nace y vive.

 

En la FIL de Santa Cruz de la Sierra

 

Empezamos en el mezzanine del Edificio Plaza Libertad, de esta Santa Cruz de la Sierra que no madura, cerquita y lejos de todos lados. De allí, pasamos a habitar la antigua casona familiar que nos cedió un buen tiempo la familia Castedo, soñando con caminar el Centro Histórico, ser parte de su recuperación.

Volvimos al barrio fundacional, a nuestra casita del mango y abrimos “La botica de Idearia” en la esquina mágica, que duró mientras lo permitieron las bardas bajas, las ramas del naranjo amargo que invita fruta a los paseantes y dio malas ideas a los ladrones.

 

“La botica de Idearia” (2012)

 

Fuimos pequeña librería y seguimos siendo editorial. Fuimos botica de cuadros, bijouterie, inciensos, velas, hierbas aromáticas, útiles escolares, de arte y escritorio, libros, revistas, postales, afiches y seguimos siendo laboratorio y botica de los experimentos y experiencias más llenos de ternura, pasión y fe en el otro, quien está al otro lado de una misma.

Comenzamos con nuestra alma, nuestras neuronas y nuestro cuerpo humano, el principal patrimonio que conservamos hasta ahora, llenos de ánimos y de grillos. Hoy somos una cooperativa de poquitos, con mucho afecto, compromiso y un bagaje increíble de imágenes realizadas y experiencias sumadas en pedagogía, urbanismo, antropología, arte, periodismo, literatura, tecnología, ecología, decrecimiento, educación.

Doce años después, tenemos doce años más de experiencias en lo mismo, siempre, cada día, diferente. Treinta años de pensar, imaginar, crear, proponer, ser y hacer, trabajando en lo que nos gusta, con los sabores y sinsabores propios, naturales, parte de la vida.

 

Diario El Deber, 2013

 

Seguimos en la casita del mango, luego de un ensayo de traslado de bártulos a la vieja casa de mamá, en el mismo barrio, con vecinos desde cuando teníamos a pocos metros la poza de anguilas, la lechería de la viuda de Mantovani, al otro lado del cuarto anillo mal ripiado y las calles de tierra hasta los noventa; también con los nuevos vecinos, los que estacionan sobre las aceras de la placita y ponen cercas eléctricas sobre sus muros.

Estaremos por décima vez en la Feria Internacional del Libro de Santa Cruz de la Sierra, este 2017; viajan nuestros libros a la FIL de Buenos Aires y nos brindamos a diario para construir, mejorar y reparar con nuestra mayor gratitud Santa Cruz de la Sierra, la #ciudadqueenamora, sede de nuestros pies desde donde caminamos y volamos el mundo.

Aquí estamos, Idearia y sus productos:  1500 documentos, 150 revistas impresas en papel, 50 campañas, 15 libros, más de 25.000 seguidores en las redes sociales y el poder de hacer cosas buenas estando presentes donde hay que estar.

Gracias a quienes hicieron y hacen que esto sea real, funcione, lo disfrutemos y marche. Gracias a quienes confían en nuestro trabajo, por permitirnos seguir y producir lo que precisan, a su gusto y al nuestro.

Seguimos adelante con nuevos proyectos, cambio de planes, aprendiendo e innovando, para crecer por dentro, caminar el mundo y contar con las mayores preguntas y las mejores respuestas que exigen los tiempos.

 

¿A quién se le ocurre cerrar el Correo?

Hay países sin ejército, pero ninguno sin correo.

Si cierra Correos de Bolivia, la empresa nacional de envío de cartas, encomiendas, documentos, tarjetas, ¿Bolivia se queda sin Correo o privatiza el servicio?

La empresa más deficitaria del Estado boliviano, en esta escala capitalista utilizada por el Gobierno para medir costos y beneficios, son las Fuerzas Armadas, no Ecobol (Empresa de Correos de Bolivia)

En un régimen que falsea con la retórica del socialismo, se quiere hacer ver como argumento que otros medios han desplazado a un servicio básico, público, estratégico y milenario como el correo. ¿Sabrán además que existe la filatelia? ¿Olvidaron o nunca supieron que más humana es la letra manuscrita que la tecla, el papel doblado, perfumado y dibujado que el enlace electrónico, el paquete envuelto en tela cosida a mano que el cheque para que allá te compres, el chocolate y la película en medio de los documentos, la casilla o el cartero en vez de la llamada pase por la ciudad porque a su pueblo no llegamos?

Hay que cerrar el Ejército y repartirlo como guardia de los espacios públicos, desde los Parques nacionales hasta las plazas y calles de cada pueblo y ciudad, a la Fuerza Aérea como pilotos de aviones de turismo y socorro, a la Naval a navegar y cuidar ríos y lagos.
Al correo, hay que enseñarlo y practicarlo. Desde la escuela y en casa. Escribir más allá de las tareas y los cuadernos. Escribirle a alguien, a la familia lejana, al amigo que no ve hace años, al jefe al que no se anima a decirle enfrentados, a quien le haga falta, viva en en el mismo lugar suyo o en aquel pueblito adonde sólo llega tal vez la energía eléctrica o la maestra a pie. Leer lo que se recibe escrito por quien necesitaba comunicarse. Comprar y pegar estampillas. Coleccionarlas. Elegir o mejor, hacer tarjetas. Preparar encomiendas. Qué sorpresa grata alegrará la vida de quien reciba el sobre de papel, que guarda prolijamente el regalo insospechado, con ternura y la imagen del remitente que se ocupó de vos. A los correos y a los carteros, como a los bomberos y los recolectores de basura, hay que quererlos, respetarlos y cuidarlos.

¡Mis respetos a los antiguos mensajeros sumerios y egipcios, los hemerodromos griegos, los estafetas y postillones franceses, los chasquis del Imperio Inca, hoy representados por los valientes carteros, especialmente los de mi zona en Santa Cruz de la Sierra!

¿A quién se le ocurre cerrar el Correo, en lugar de reinventarlo?

Es caprichoso el azar

Hace cinco años, en pleno microcentro de Buenos Aires, a esta hora, abracé a mi compañera de aventuras, le dejé mi maleta de viaje y mochila al hombro, enrumbé al aeropuerto de Ezeiza con la promesa de volver al día siguiente.

Me disfracé de Norma Aleandro y ensayé mi improvisada obra de teleteatro en el mostrador de la línea aérea: un monólogo de por qué debía subirme al siguiente avión que cruzara la Cordillera de los Andes al menor costo posible. A una hora del próximo vuelo y con las tarifas a cinco veces más de lo que podía pagar, los funcionarios se miraron entre sí, dudosos. Vuelvo mañana mismo, como prueba de la emergencia, les aseguré agitando mis manos. Viendo que no tenía equipaje y que el boleto efectivamente era de 24 horas, accedieron.

Caminé varios pasos hasta que me perdieran de vista en mi rumbo hacia embarque, pensé que no era tan difícil acceder a un Oscar de la academia y salté literalmente de alegría. Le había dicho a Vane que si no llegaba a encontrarme con ella a la hora del almuerzo es que había logrado volar.

Y volé. Hice lo que tenía que hacer porque esperar sólo sirve si ninguna de las posibilidades está en tus manos. Volé y soy feliz hasta hoy, durante toda la vida que dure. Fue como si nada hubiera sucedido esos nueve meses dolorosos de parto, como si todo hubiera seguido puro, incólume, mágico, cartas de amor con café batido de un año antes, ahí por siempre.

Porque descubrirse y encontrarse dos para ser más que nunca una misma es lo que devoraba alimentándome de cuentos fantásticos desde chiquita en el espíritu indómito que construía sobre mi infancia mansa. Y sin fantasías ni sueños, la vida resulta muy poca y muy corta quedándose con la que nos toca pudiendo ser varias, en tantas dimensiones como la imaginación, el empeño y la osadía nos impelan.

Al día siguiente, con el alma completa, extendí de nuevo las alas, de regreso a la capital del sur, a abrazar a mi amiga querida, a reirnos de la locura que es pasar el tiempo como si afuera no sucediera nada… o adentro. Evocando dos noches antes, lloramos de risa de Bon Jovi escuchando mi pedido afónico de que cantara “The final countdown” y rodamos como la luna por Callao.

Hace cinco años fui feliz de nuevo para mí y es mucho motivo para que hoy también sea un día de octubre de fiesta.

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Concierto de Bon Jovi. Buenos Aires, octubre de 2010.

A los 52

Al final del día, una es lo que queda: un nuevo año que comienza con jornada a tiempo completo, amor en el desayuno, el almuerzo y la cena; amor a las letras; amor al trabajo; amor a los nuestros; amor a los otros; amor a la vida.

El recorrido de este año 52 por el mundo real ha sido, nuevamente, fantástico. La vida me ha dado, otra vez, la posibilidad del encuentro y del reencuentro con las grandiosas oportunidades de pasarle el plumero a mis notas, libretas, papeles amarillentos, cuadernos blancos: a mi plumafuente de tinta indeleble. Y no voy a dejarlas pasar de largo. Al menos, tengo toda la intención de no dejarlas ir sin exprimirlas y publicarlas.

He tenido la buena suerte de muchas conversaciones inteligentes, esas que se extrañan a diario, las que te inspiran a remontar lo que se creía perdido. He tenido la dicha de compartir las voces presentes de grandes y vislumbrar con renovada alegría las voces pendientes de los nuevos.

Como cada aniversario personal, las redes sociales no dejan de sorprenderte al encontrar toda clase de detalles: quienes te conocen y te saludan dándose modos cuando tu muro está cerrado a que te escriban en él, quienes te conocen y se toman el trabajo de escribirte algo más que un felicidades recordado por la lista de cumpleaños del día, quienes no te conocen y también, quienes no te conocen e igual escriben algo más que un felicidades, quienes te conocen y te dicen igual algo al no acordarse, quienes no te conocen, están y tampoco tienen por qué acordarse ni tomarse la molestia justamente por eso.

Ignacio me regaló este nuevo blog, un poco para deshacerme de los variados ensayos que probé los últimos diez años en el camino autodidacta por el mundo virtual, ése que nos obligó a mucha o menor resistencia a convertirnos en migrantes digitales… también.

Entonces, más allá de Idearia, Punto G, Sentido Común y Piedra Libre, parte esencial de mi trabajo desde 2005 y de relación con los temas del mundo común que vivimos, este blog se convierte en un nuevo punto de partida, con algunas notas propias recopiladas de algunos lados, y la intención de borronear crónicas, historias y literatura, mis naturales borbotones de amor a las letras, del que me sale y del que me rodea, más que agradecida.

La Plata, 2015.
La Plata, 2015.

Intente. Invente. Haga del 2015 un año diferente

Este último día de diciembre, preparate para comenzar el Año Nuevo como si fuera el primer día de los que vienen.

Si tenés agenda o cuaderno de notas, repasá lo propuesto a comienzos y a lo largo de 2014, rescatá los destacados, los momentos importantes, las fechas significativas, los números y las direcciones anotadas en cualquier lado, evaluá lo que cumpliste, lo que hiciste, lo que vale la pena trasladar como pendiente, lo que vas a echar al archivo del olvido.

Estrená un cuaderno nuevo o una nueva agenda: ensayá la letra que intentarás manuscrita al menos una vez al día, como el mínimo de 10.000 pasos y un par de litros de agua del grifo diarios. Trasladá los pendientes que merecen con su cara de recordatorio encariñado, una nueva oportunidad. Repensá o animate a los propósitos que te harían sentir un buen ser humano y también los otros, personales, familiares, laborales, sociales, académicos, culturales, económicos: tu política individual, con vos y con el mundo.

Anotá sueños: inmediatos, locos, casi imposibles, de niñez, de vejez, de vida. No vas a obligarte a realizarlos, sino a no perderlos de vista ni en los momentos más tristes o más difíciles. Atesoralos, cultivalos, renovalos, impulsalos.

Proponete nuevos hábitos de consumo: para alimentarte, para realizar tus compras con más consciencia, para ejercitar el cuerpo y el alma, para ejercer tu paso por el planeta con responsabilidad, tu derecho y tu deber con tu mundo inmerso en el mundo de todos. Armá una maceta, sembrá flores, plantas aromáticas, construí un huerto en el jardín o en medias botellas litreras en lugar de tirarlas. Fijate en una librería qué libro te está mirando como eligiéndote, hacelo tu compañero en las filas del brevet o del banco o de cualquier tiempo que te parezca perdido por causa de esperas tediosas. Verás lo agradable que es evadirse en las historias leídas.

Pensá en familiares que has visto poco, que no has visitado y que evocarlos, te emociona; igual evocá amigos y amigas de antes, de siempre, de poco ver y de quienes de pronto no tenés idea que habrá sido de su vida y a quienes les asombraría saber que seguís existiendo, que les encantará compartir su vida y saber de la tuya, pedirles perdón o simplemente hacerles saber un te quiero. No importa si están lejos, si no los ves hace mucho. Anotar en el año nuevo es recordar afectos, volver a querer.

Proponete deshacerte de contactos y grupos que quitan tiempo en lo que no te interesa, que lo pierden en destruir personas o reirse de la desgracia ajena, sea en la vida irreal de tus redes sociales o en la vida real. Verás cuánto tiempo recuperás para tus hijos, tu familia, tu pareja y para la soledad necesaria.

Caminá un poco más. Dejá el auto un poco más lejos. Averiguá las novedades de tu barrio: ¿sabías que cerca tenés parque, plaza, biblioteca, negocio de vecinos? Visitalos siquiera una vez. A lo mejor, compartirlos, cuidarlos, promoverlos te mueve a inmiscuirte en las actividades barriales. Sé vecino.

Preguntales a los tuyos qué sueñas, qué se proponen el 2015, qué quisieran: lo más probable sea que disfrutés de saber cuántas cosas podés hacer con ellos, apoyarlos, que te apoyen, cuando creías que preferían el celular, la tele o la computadora. Ni qué decirte si tenés a tus padres o abuelos vivos. Cualquier motivo siempre será bueno para traerlos a tu mesa, a tu patio, algo más seguido.

Adelante. Mañana ayer se habrá ido. Hoy es una simple cuestión de uno mismo.