— [ quiero escribir y no puedo ]
Hoy es un día muy importante en la vida de ustedes. Hoy fueron papá y mamá por primera vez. Hoy llegó el hermano mayor de Emiliano. Hoy Nachín encontró un lugar en el mundo.
Un amigo querido fue padrino de bodas de su confraterno y la novia. Después de los ritos de baile entre consuegros y esposos, lanzamiento de la liga y del bouquet, bien entrada la fiesta de celebración, fue invitado al micrófono del escenario principal a decirles unas palabras a los recién casados; recorrió con su mirada enternecida por los amigos, las amigas y los familiares en medio del silencio expectante y conmovedor, alzó su copa y simplemente sonriendo y dirigiéndose a los novios, brindó y exclamó: ¡Qué buen cumpleaños!
No llorés, ma. Me pediste riendo mientras contabas a la familia que me lo habías pedido también en el aeropuerto, cuando viajabas a Alemania de intercambio escolar, a tus 16 años. Aquella vez aguanté para darte el gusto y no pude: mi bebé tenía alas y volaba por su cuenta. ¿Cómo explica la razón al corazón, a las entrañas, para que dejen de contraerse de angustia? Las madres son más fuertes ante el sufrimiento, las enfermedades, el dolor, los obstáculos y los contratiempos porque han experimentado esa sensación incomparable de pérdida, de casi amputación. Lloré a moco tendido cuando volvió Ignacio de aquel viaje.