Evo y la teoría de la conspiración

Evo tiene razón cuando denuncia una conspiración. Es la de los que dicen que el pueblo en las calles paralizadas o marchando es precarnavalera; que la protesta boliviana es contra los collas; que primero está el Dakar antes de responderle al Presidente por qué no se consultó al pueblo un nuevo Código Penal; que esgrimieron un tratado internacional que protege los derechos fundamentales de las personas por su sobrevivencia con dignidad y libertad para urdir una reelección negada por la Constitución vigente y por el 21 de febrero de 2016; que existe un “detrás” de esta protesta nacional como si fuera poco lo que se grita en la calle y las redes sociales sin dobleces.

Sí, Presidente, está rodeado de infiltrados que conspiran contra Ud. y contra el pueblo boliviano, cuando le dicen y nos dicen que lo que hace está bien cuando en realidad, todo lo que han organizado los conspiradores (un Referéndum eleccionario cuatro años antes de finalizar su tercer mandato y que además Ud. afirmó que si lo perdía se iría callado -al finalizar su mandato, por supuesto-, una elección judicial por voto popular cuando el sistema judicial es colonial, la penalización a diestra y siniestra sin instituciones organizadas ni cultura ciudadana para prevenir los delitos tipificados, lo que expande la extorsión; soliviantar a sus sindicatos y federaciones para la violencia contra la protesta pacífica amplificando los insultos de unos pocos violentos a quienes poco les importa la vida de los demás, etc.), está mal. Muy mal.

En eso, Presidente, Ud. tiene toda la razón: Eso que Ud. tiene toda la facultad y la obligación de detectar y desarticular entre quienes lo han arrastrado a una continuada toma de decisiones erradas, se llama la determinación secreta de atentar contra el Estado de derecho o el soberano, el pueblo. Eso se llama conspiración.




 



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