Evo quiere ser el candidato nulo de las próximas elecciones

Actividad pacífica, convocada por plataformas democráticas en Santa Cruz de la Sierra. Con las linternas de los celulares encendidas al cielo, la noche que se cantó el #HimNOnacional

 

Si el Tribunal Supremo Electoral de Bolivia cumpliera la sentencia constitucional de la banda de los 6 habilitando la repostulación por cuarta vez de Evo Morales y Alvaro García Linera, estaría aceptando la posibilidad de un resultado imposible de cumplir y anulando las elecciones de 2020.

En el supuesto de que el TSE aceptara la candidatura del MAS o de cualquier sigla representada por Evo Morales y Alvaro García Linera y obtuvieran la mayoría de votos necesaria para acceder a la Presidencia y la Vicepresidencia de Bolivia, respectivamente, estarían inhabilitados para asumir sus cargos porque ya los han ejercido por más de los dos períodos continuos permitidos por la Constitución Política del Estado.  El Referéndum del 21 de febrero de 2016 es una institución democrática popular vinculante por lo que ningún Poder del Estado está por encima de su resultado.



Recordemos la pregunta del Referéndum:  ¿Usted está de acuerdo con la reforma del artículo 168 de la Constitución Política del Estado para que la presidenta o presidente y la vicepresidenta o vicepresidente del Estado puedan ser reelectas o reelectos por dos veces de manera continua?“.

La mayoría del pueblo boliviano mediante voto democrático, popular y directo, dijo: NO.



Es decir, en el supuesto que llegaran a postularse y ganar las elecciones, nadie podría tomarles juramento como Presidente y Vicepresidente de Bolivia por el período 2020 – 2025 sin caer en la comisión de delito porque la CPE lo prohibe y por si fuera poco, también lo negó el voto popular en el Referéndum.  El país, sin Presidente y sin reemplazante, estaría expuesto a un vacío del Poder Ejecutivo.

Hacer consideraciones sobre las encuestas y las percepciones sobre tal o cual posible candidato es apresurado y fuera de lugar para el fondo de la cuestión. Se trata de un tema de fondo conceptual, jurídico, además, reforzado por la legitimidad.

Evaluar si Evo Morales hizo bien o no sus gobiernos, si los bolivianos lo quieren o lo odian, si el mundo es de derecha o de izquierda, si el imperio es Estados Unidos, la Guerra de las Galaxias o los chinos, tampoco viene al caso.

Evo Morales y Alvaro García Linera no están habilitados para una nueva elección a los cargos que ejercen desde 2006.  En 2020, cumplidos 15 años de mandato por tres períodos consecutivos -ya concedidos porque se aplicó la interpretación de que la Asamblea Constitucional puso en vigencia una nueva Constitución- deberán entregar el mando del país a cualquiera de los 11 millones de bolivianos y bolivianas que cumplan las condiciones constitucionales para postularse y asumir la Presidencia y Vicepresidencia de Bolivia.

En 2020 si se comete la aberración de que el TSE acepte esa candidatura, el voto nulo será el marcado en la casilla de Evo Morales y Alvaro García Linera. Evo estaría arriesgando las elecciones próximas porque de presentarse no tiene opción a ser investido por prohibición expresa de la CPE.

Y si se atreven a intentar desbaratar la democracia, esta vez sí que el pueblo boliviano deberá trabajar arduamente contra la la candidatura nula de Evo Morales porque si ganara, el TSE estaría exponiendo al país a la probabilidad de un mandatario sin aval constitucional, un dictador.

 

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